
Un calentador eléctrico para invernaderos no sirve solo para evitar que las plántulas se congelen. También mantiene a las personas cómodas mientras se realizan tareas como trasplantar plantas, podarlas o cuidarlas, sin ese aire caliente y seco que puede ser dañino. El calor infrarrojo actúa directamente sobre el cuerpo, por lo que uno se siente cómodo desde el momento en que entra al invernadero, incluso cuando el aire exterior está muy frío.
Lo que es importante desde el punto de vista técnico
Los calentadores infrarrojos para invernaderos están compuestos por un elemento de fibra de carbono o cuarzo, que emite radiación infrarroja. Esta luz viaja a través del aire con pocas pérdidas y es absorbida por las personas, el suelo y los contenedores de las plantas. De esta manera, se calientan las superficies, no solo el aire. El resultado es un calor constante que mantiene las superficies entre 5–8°C por encima de la temperatura ambiente, lo que reduce la formación de condensación y hace que el aire sea menos húmedo.
La mayoría de estos dispositivos funcionan con corriente estándar de 120V o 240V, y generan entre 1500W y 3000W de energía. Están protegidos por carcasas resistentes a las condiciones climáticas, con un grado de protección IP adecuado para espacios húmedos. Un termostato integrado permite mantener la temperatura deseada, y hay una protección contra vuelcos que apaga el calentador si este se cae.
Por qué funciona bien en los invernaderos
El calor infrarrojo favorece una circulación sanguínea saludable, ya que calienta el cuerpo desde el exterior, lo que estimula el flujo sanguíneo hacia la piel y las extremidades. Este efecto positivo permite trabajar durante más tiempo sin sentir frío. Para las plantas, el calor constante ayuda a mantener la temperatura del suelo en un rango óptimo, lo que favorece la actividad de las raíces.
Cosas importantes a tener en cuenta
El calor infrarrojo es direccional. Coloque el calentador de modo que ilumine el área donde trabaja y los bancos donde se encuentran las plantas. Mantenga también una distancia segura de fuentes de agua y materiales inflamables. En invernaderos más grandes, podría ser necesario usar varios calentadores, o combinarlos con sistemas de ventilación suave, para distribuir uniformemente el calor. Siempre conecte el aparato a un circuito con tierra, y evite utilizar extensiones eléctricas en entornos húmedos.