
Elegir la lámpara de calor infrarrojo adecuada para su cuarto de baño
¿Alguna vez ha entrado en un cuarto de baño muy pequeño y ha tenido la sensación de estar en una sauna? Esto ocurre con demasiada frecuencia. La gente tiende a tomar simplemente la lámpara más potente que encuentra y colocarla en ese espacio reducido. Pero eso solo hace que la bombilla se quemé más rápido y se gaste mucha energía eléctrica.
Lo importante es elegir la lámpara adecuada para el tamaño del espacio.
Elegir la potencia adecuada para su espacio
Debe considerar cuánto aire necesita calentar realmente. Si tiene un cuarto de baño pequeño, de menos de 5 metros cuadrados, una lámpara de onda corta de 400 a 600 vatios suele ser suficiente. Lo mejor de esto es que no tiene que esperar a que todo el cuarto se caliente. Basta con encenderla y sentir el calor en su piel al instante. Es una sensación maravillosa en una mañana fría de enero.
Pero en los cuartos de baño grandes, se necesita un enfoque diferente. Si coloca una sola lámpara potente en el centro, habrá un punto extremadamente caliente, mientras que el resto del cuarto permanecerá frío. En lugar de eso, pruebe con varias lámparas de 800 a 1200 vatios distribuidas por todo el cuarto. De esta manera, el calor se distribuirá uniformemente, como si fuera una manta cálida que cubre todo el espacio.
Un consejo importante
Claro, una mayor potencia significa que el calor llegará más rápido. Pero hay que tener cuidado con los cables eléctricos. Si coloca una lámpara de 1500 vatios en un techo con mala ventilación, estará creando problemas. Podría quemar los interruptores o, peor aún, dañar los dispositivos cercanos a la lámpara. Antes de optar por lámparas de alta potencia, asegúrese de que su circuito eléctrico pueda soportar esa carga. Es una verificación rápida que evita muchos problemas laterales.
Ahorrando algo de dinero
Si realmente quiere reducir sus facturas de electricidad, combine las lámparas con un sensor de movimiento o un temporizador. Dado que las lámparas de calor infrarrojo calientan a usted y no al aire, no hay razón para dejarlas encendidas durante veinte minutos solo para “precalentar” la habitación. Basta con encenderlas, sentarse cómodamente, y en cuanto salga de la habitación, la luz se apagará. Es mucho más inteligente y económico que esos viejos calentadores a base de aceite, que tardan mucho en calentarse.